Archivo de la categoría: Reflexiones de una mente peligrosa

Hoy me quejo. Si no te gusta, no leas.

Hoy me quejo. Si no te gusta, no leas.

Son las 6.45 de la mañana y ya leí demasiados estados en facebook de pelotudos (no puedo catalogarlos de otra manera) que quieren llamar la atención con gritos desesperados de pseudo odio a sí mismos. Por qué no se dejan de romper las bolas y empiezan a ser felices? Desestimarse no sirve de nada, DE NADA, es una pérdida absoluta de tiempo! La vida es tuya y es genial cuando te avivás de empezar a VIVIRLA. No tienen ni idea, pendejos del orto, de lo increíble y maravilloso que es todo; y se refugian en los (aún más) idiotas que abajo les firman con lástima para “subirles el ánimo”.

Una amenaza de suicidio como estado de facebook. Por favor. Me hacen doler los ojos con tanta mediocridad.

Nunca más.

Nunca más.

Me importa poco y nada lo que haga el mundo, porque no me afecta. No me interesa. Si entre ellos se quieren matar, putear, robar, allá ellos. A mí me tocan días con gente alucinante, o al menos eso pensaba. Realmente me sorprende el hecho de que NO ME SORPRENDA, supongo que alguna parte de mí lo venía esperando hace un tiempo. Pero esperándolo en la teoría, no creí que lo haría CONMIGO realmente. En fin, la gente nunca deja de sorprenderte, no?! Pero si crees que me voy a quedar sentada acá sin que las cosas cambien, pensá de nuevo. No me gusta la mentira, no me gusta que me oculten cosas y mucho menos me gusta que después de todo eso que se hagan los pelotudos. O peor aún! Que me tomes de pelotuda.

Si querés mi confianza andá, agarrala del tacho de basura.

El cuento de la buena pipa.

El cuento de la buena pipa.

Habría que dejar de señalar eventualmente, pero es como un círculo vicioso. Yo, diciendo acá que habría que dejar de señalar, de alguna manera estoy señalando a los que señalan… indirectamente a mí. Pero no sé cómo se hace realmente para vivir en comunidad sin señalar en lo absoluto, y lo digo desde el individualismo. Si vivimos todos juntos, todos los días, relacionándonos, mirándonos, hablándonos, accionando y reaccionando; ¿cómo no interactuar o, mínimamente, generar una opinión personal (no digo expresarla, sino generarla) sobre el que está al lado nuestro? Y eso que intento, eh. Pero no hay caso, siempre en algún nivel termino descubriendo que sigo haciéndolo. Es bastante decepcionante, me gustaría que no fuera así realmente. Vivo y trato de dejar vivir todos los días, ¿podré lograrlo eventualmente? ¿Seré siempre parte de ese incesante círculo de dedos índices apuntando al de al lado? Espero que no. Espero no dudar tanto por cosas tan inmensas en el futuro, quiero decir, ni siquiera sé si existe una manera de dejar de poner en tela de juicio algunos aspectos de la vida. Lo que está bien, lo que está mal. La línea la traza uno mismo, pero ¿dónde ESTÁ BIEN trazarla? Me siento una de esas muñequitas de madera rusas que van una adentro de otra, un cuento de nunca acabar, una persona que hace una pregunta y sigue, porque las respuestas son sólo posibilidades y ninguna será jamás una concreta. ¿Dónde está el answer sheet de la vida? No existe.

Cada tanto llego a estas filosofías baratas sin fondo, y siempre concluyo en la misma receta; pensar menos y vivir más.

Asuntos fraternales.

Asuntos fraternales.

“Que la vida fuera tipo una carpeta de documentos de la computadora, y que cada persona fuera como un documento y a la que no te cabió, TUC! lo eliminas de tu vida y ya está, no te lo cruzas, no lo ves, no escuchas de esa persona, no tenes amigos en común, NO-NADA.”

Me harté (y estoy SONRIÉNDOTE).

Me harté (y estoy SONRIÉNDOTE).

Yo que creía que habíamos superado todos la etapa machista absoluta entre la gente, al parecer me equivoqué. No voy a andar de feminista ahora, pero sí digo convencida hoy, se pueden ir yendo tranquilitos, con sus pijas cortas y sus huevos chicos, a la concha de su madre. Y que me venga a decir alguno que es sincero, que es directo. Es mentira, no sirven pa’ mierda, las cosas como son. No son directos, no son honestos, son tres veces más histéricos que nosotras (SÍ, MÁS!) y encima se la dan de simples. Nono, chiquititos, no tengo más ganas. A la mierda con ustedes, sus mentiras, sus pelotudeos, sus vueltas y sus ganas de dejar implicado que “uds son más”. Ustedes y su arrogancia me tienen los ovarios hinchados más de lo que se me hinchan en esos días del mes. No entienden nada, no quieren entender nada. Me cansé. Pero me recontra re cansé. Así que tomen sus discursos de chamuyo nauseabundo y metanselos en el orto, porque ya me cansé de decir (Y DEMOSTRAR) que yo soy una mina hecha y derecha, sincera y directa, y que ustedes sólo sepan entender lo contrario, que pongan en telo de juicio mis principios o credibilidad, que me quieran hacer sentir poco mujer, que se caguen en mis promesas y no cumplan las suyas, que me traten como el orto. Yo no lo merezco, así como ninguna otra mujer respetable como yo lo merece.
ATREVANSE A DECIRME QUE ME EQUIVOCO, uno no es lo que DICE, es lo que HACE todos los días. TODOS. LOS. DÍAS. Y ustedes ya hicieron DEMASIADO.

(pute)Arte.

(pute)Arte.

Que tu caballerosidad fue siempre una mentira. Que nunca valoraste lo que soy y lo que quise darte, que siempre fui sincera y no obtuve lo mismo de tu parte. Que decías apoyarme y sólo te vi la espalda! Que tus ojos son de vidrio helado y tu mirada no dice nada en realidad. Que sos puro ruido, y nunca ponés las cartas sobre la mesa. Que esperas que el mundo esté de acuerdo con tu manera de pensar. Que tu arrogancia es más de la que creés y podés controlar. Que de nuevo me quedé con el nudo de bronca que no me deja respirar, porque no me descargué como debería haberlo hecho. Que en verdad sí te salió bien cuando quisiste hacerme sentir insignificante. Que no valés ni una sola lágrima. Que te crees el hombre perfecto y estás tan lejos de eso que ni siquiera te das cuenta.

Hoy, ahora, después de mil demostraciones de cobardía, sólo puedo definirte como un desperdicio de hombre.

Carta a tu entendimiento.

Carta a tu entendimiento.

Hola. Sentí ganas de escribirte hoy, esas ganas que antes me surgían más seguido por las noches, cuando los estupefacientes me quitaban todos los límites. Y acá estoy, una vez más, pensando, como si no lo hiciera todo el tiempo.

Todavía creo en vos aunque no lo parezca, sólo que no siento la necesidad de demostrarlo, a vos ni a nadie, y ya no está esa emoción de lo nuevo, lo intrigante. Ya no es todo color de rosa, y sabés qué? Está bien. Está perfecto! Porque ahora se ve todo con más claridad, como somos, como actuamos y cuánto nos importa. El verdadero problema es que mientras veía como dejábamos todo lentamente en nada, sin siquiera percatarnos de decir adiós, decidiste escalar y volver a donde estábamos. Dejaste de ser vos. Yo te empujé al vacío y vos aprendiste a volar. Y acá estás de nuevo, sólo que en la superficie ahora hay alguien más, porque mientras yo caía con vos alguien me sostuvo la mano y me levantó con una sonrisa y un poema. Y se siente seguro, porque es simple y es concreto. No hay complicaciones. Quisiera que me dejaras seguir sosteniendo esa mano cálida, mirando esa sonrisa perfecta, escuchando esa palabra indicada. Pero me robaste de mí la capacidad de cancelarte, y eso no te lo perdono.

 

[Justo sería que hubieras querido arreglar las cosas antes, o que yo hubiera tenido el coraje de decirte que ya es tarde, que dejé de esperarte, que seguí con mi vida. Que alguien más me dice te extraño, y que el tiempo que te tomó jugarte por mí fue demasiado. Pero lo justo nunca vino de la mano conmigo, y aún así siempre conseguí resolver mis problemas y enfrentar las cosas. Así que acá estoy, enfrentándote: Ya no quiero jugar(te) al gato y al ratón. No voy a correr más, hasta acá llegamos con tus ganas de enredarme entre sábanas, y mi manía de dejarme conquistar por tus deslices. Te regalo mis ilusiones y mis ganas de perecer con el pecho agitado en tus brazos, todo terminó. Mis creencias se disiparon en el último beso.]

Better off this way.

Better off this way.

I wonder if you’ll notice if they lock me up and throw away the key. Try to be open minded, you’ve got a lot to learn in the ways of me. You always got to say something, I’m none of your concern but you won’t listen at all! You know I’d rather say nothing, and just be proud of myself for tearing down these walls.

You gotta keep this coming. Tell it like you know it but you don’t know nothing. Your call, we can settle this like gentlemen, or meet me out the back to end it all and start again. My whole life’s spent waiting, ever since I can remember been anticipating your fall, and God let it be a long one! Can’t let go of my grudge till I know you’re done.
When you fall I’ll be the only one who looks away. When you call I’ll be the first to tell you I can’t stay. It’s all over, I found a better way to help keep you from me. I’m better off this way.

You’ve always been such a waste of time, a friend of yours is no friend of mine. When will you act your age? You want it, you’ve got it. You’re the reason things have to change.

no sé.

no sé.

No puedo escribir nada sin que te resulte un insulto, una indirecta, una manera de empeorar las cosas. Pero si no digo nada, entonces es peor. No sé qué estás pensando, no quiero averiguarlo realmente, porque me cansa un poco saber que cada vez que algo así pase, las cosas van a resultar igual. Y van a seguir pasando, porque yo no soy perfecta, y vos tampoco lo sos. Van a seguir pasando, si tan sólo pudieras aceptarlo un poquitito mejor, sería genial… nos ahorraríamos todo esto, de pronto. Son cosas que escribo acá para no decírtelas, porque no quiero volver a aquél tiempo donde buscaba a quien no quería ser encontrado, por eso ni siquiera lo intento! Pero me temo que vos no sabés eso, no tenés idea de lo que yo pasé en ese tiempo, y por eso no vas a entender por qué no voy a hacerlo de nuevo. Esta parte de vos no me gusta, lo descubrí hace poco y ciertamente no lo podía creer, que por primera vez en años, me molestaba algo de vos. No, probablemente no te guste nada leerlo, pero es así, y no lo digo con intención, sino para sacármelo de encima.

Tal vez esté jugando con fuego, pero de todos modos las cosas están en tus manos, no en las mías. Ya te lo dije, sigo estando acá, pero no te voy a buscar. Ablandate un poco, en la medida que puedas hacerlo, porque realmente me das menos ganas de buscarte que el día anterior… me haces sentir una más, y lo único que logramos con eso es que no quiera acercarme, o llamarte, o escribirte, o nada.

Tomate tu tiempo, tomá mi tiempo también si lo necesitás, pero al final del día, acordate por favor quiénes somos y cómo llegamos a serlo (no quiero seguir sintiendo que tengo que recordártelo).

Otro más.

Otro más.

Voy a empezar a usar remeritas rosas, a marcar más las eses en cada palabra. Quizá podría afinar un poco la voz, cantar más canciones de amor, hablar menos de injusticias y más de shopping. Voy a comprar vestiditos y zapatos y me voy a empezar a vestir así (y que no me falten las calcitas!). Me voy a maquillar el doble, sonreír como estúpida cuando voy por la calle. Vi un par de polleras de 2cm por Quilmes hoy, tal vez debería comprarlas, o alguna de esas remeritas con las que se te ven todas las tetas. Voy a dejar de comer. Voy a dejar de reírme cada vez que algún hombre diga una bestialidad y empezaré a decir “ayy que asquerooosooo” con voz de nena cada vez que eso pase. Me voy a pintar las uñas antes de que se desgaste todo el esmalte previo (voy a dejar que crezcan también). Tendré que tirar las zapatillas y reemplazar todo por zapatos o todavía eso estará bien? Voy a empezar a “agarrarla de los pelos” en lugar de “cagarla a piñas”. Qué esperas que sea, vista, diga, calce, conteste, argumente o muestre, como mujer, para que empieces a verme como tal?

No sé qué esperas de mí.

Increíblemente decepcionante.

Increíblemente decepcionante.

Estoy de muy mal humor, y es en gran parte culpa tuya. Ayer me dijeron cosas que había pensado antes, pero que nunca las había tenido demasiado en cuenta. Cosas que no apliqué a ciertas personas, y ahora lo hago, aunque me haga sentir desconfiada. Vos sos ejemplo. No recuerdo de dónde saliste, desde cuándo estás acá parado o hace cuánto que tu foto está colgada en mi pared (estaba, de hecho, la quité). No voy a hacer con vos lo mismo que hice con él. No voy a llorar, sufrir o patalear buscando respuestas. Sos otro que no es lo suficientemente hombre, y lo estás demostrando, así que a menos que quieras revertirlo, a menos que se te ocurra algún modo en el que deje de pensar que sos un cobarde, desaparecé de mi vida y no vuelvas por acá.

Formalismos.

Formalismos.
A quién corresponda, de mi hostil consideración:
El motivo de esta carta es de carácter íntimo y de relación personal. Mis intenciones para con la misma son el inmediato cese de vuestros discursos impropios, salvajes, incorrectos y corruptos que Usted ha llevado a cabo en las últimas semanas. Me corresponde decir, con todo el debido respeto de mi persona hacia la suya, que vuestras palabras además de injustas, representan un perfecto ejemplo para la falacia. Exijo la urgente revisión de las mismas en el momento previo a que sean disparadas por vuestros labios, por razones que explicaré a continuación:
1) Considero a vuestra persona insaciable, y por tanto, incapaz de medir el grado de inutilidad de las mentiras que evoca, de los hechos que ocasiona y de las consecuencias que genera.
2) Vuestro grado de indiferencia en cuanto a la intención de mantener vuestras discrepancias para con mis actos entre nos es inconcebible. Dicha carencia de importancia en la materia la ubica en un sitio nada propicio para futuras negociaciones.
3) Vuestra desbocada tentativa por provocar que un ajeno tomara cartas en el asunto y fallase a favor de una de las partes, generando a la vez una desavenencia de uno de los vínculos de dicho foráneo con la parte a discrepar, me induce a sospechar que Usted no está ni remotamente cerca de ser una persona ecuánime y austera, pese a todos vuestros manifiestos públicos anteriores.
4) Vuestra conducta y reacción frente a los sucesos desencadena y promueve en mi persona un intenso apetito de pugilato entre nos.
Considero esclarecidos mis fundamentos y de este modo consumida la finalidad que la carta conlleva. Desde ya, gratifico vuestra voluntad para asolar mi vigor, mas me impongo a anunciar que la misma resultó inoperante. Remito mordaces zalemas a Usted.
Atentamente,
Agus Grey.

Cansas.

Cansas.

Lo que digo es bastante simple en realidad, tenes que aprender a separar las cosas. No me interesa lo que pienses de mí, porque si decidiste olvidarte de todo lo que vivimos, queda en vos y es tu decisión, pero tu problema es conmigo, no con los que nos rodean. Ubicate en circunstancia, no exigas lo que no tenes derecho a exigir. Crecé, por lo que más quieras en tu vida, crecé un poco y pensá, sé racional, porque por mucho que digas que lo sos, es mentira y lo sabes adentro tuyo. Si vas a hablar, hacelo con fundamento. Sí, a lo mejor te pido demasiado, porque todo lo que estás diciendo lo decís porque sí, sin razón aparente, sin tener nada en lo que basarte. Yo no te hice nada, mas allá de la película que te armaste. Te olvidaste de todo y rápido, te felicito, ojalá esa cualidad no la pierdas, pero dejá de meter a los de afuera en esto, porque no tienen nada que ver.

Si sos tan humana, vení y decime cuál es tu problema conmigo. Tus quejas con terceros no tienen ninguna relevancia.

Just a suggestion.

Just a suggestion.

Muchos piensan que se escribe únicamente para mandar un mensaje, para dejarle algo dicho en las palabras a una persona en particular. Esa creencia es una falacia; y sin embargo, la gente se aferra a ella. ¿Cuántas veces hemos escrito (nosotros, los que lo hacemos por el simple placer de escribir) sin pensar en nadie o recordar nada y alguien se dio por aludido? Señores, no estamos negando nada, si les decimos que no es para nadie, es así. Manéjenlo.
Tu decisión hoy fue no creerme y seguir confiando en el instinto que llevas adentro que dice que cada palabra mínimamente relacionada con un recuerdo de los dos, está inspirada y basada en una vieja historia que dicta que alguna vez fuimos uno solo sin importarnos nada o nadie más. Los cuentos de hadas no existen, chiquito, y yo no escribo sobre ellos, así que hacete un favor y dormite, porque si estás esperando que yo escriba que todavía te amo y cosas como las que plantea Disney desde que tengo uso de la razón, salís perdiendo. Si entraste acá, si escribiste esta dirección en tu navegador, es porque estás buscando algo más de mí que sólo palabras. Y lo sé, porque nunca te interesaste demasiado en lo que yo te escribía.