Archivos Mensuales: enero 2012

Miedo.

Miedo.

Me estoy quedando sin palabras, sin conclusiones. No ato demasiados cabos últimamente, ni consigo nuevos puntos de vista, ni me veo en otra parte. Tampoco avancé, es más, creo que retrocedí casilleros (estás en ventaja, no te aproveches de eso por favor). Siento que ya no tengo tiempo, que perdí el día, que quiero volver un poco atrás, que es diferente todo a todo. Los días que no sirvo a nada ni nadie son los que más me equivoco, trabo, te fallo. Son los días que  menos sonrío, y mal que me pese, se están haciendo largos. Me siento culpable de palabras que ya  no me pertenecen.

Me hace falta volver a los días normales y sentir que puedo escribirte sin miedo.

“I can’t do everything, but… “

“I can’t do everything, but… “

Si muestro una superficie y no todo lo que soy, puedo evitar arruinar las cosas buenas. Qué difícil es trazar esa línea…
Algunos esfuerzos por ser mejor siguen sin dar frutos. Lo que angustia es que esos esfuerzos por cambiar pasan desapercibidos, y es como si nunca lo intentara. Como si me diera lo mismo.
No me da lo mismo.

Días más o menos.

Días más o menos.

“Hay días bárbaros, en los que te dan ganas de hacerle pitocatalán a la tristeza.  Porque todo todo está bien.”

Trato de aferrarme a ese tipo de ideas en horas apagadas, cuando las cosas van lento o simplemente no van. No me gusta poner en tela de juicio las cosas que puedo llegar a hacer, porque no soy así, sé que puedo hacer lo que me proponga. Pero algunos días me inundan y freno un poco. Dejo de pensar enseguida y HAGO. Hago sin pensar. Es la mejor manera que conozco para que el pesimismo no me gane la partida.