Hoy mientras viajaba en colectivo me llegó un mensaje de mi compañía de celular para avisarme que me hizo la carga del saldo del mes. Me descontó seis pesos por la carga S.O.S. que hice el sábado, pero además de eso me descontó dos pesos extra por las 48 horas que pasaron entre el uso de esa carga S.O.S. y la carga del mes de hoy. Unos minutos más tarde llega a mis oídos la voz de un chico que viajaba atrás mío contándole al amigo que su compañía (la misma que la mía) le regaló cinco pesos de saldo, vaya uno a saber por qué. Re contento estaba! Así arranqué hoy a pensar, con algo tan banal y estúpido como cinco o siete pesos de saldo regalados o descontados, que realmente no me interesan, en el medio de una autopista medio tapada por el tráfico y rodeada de gente chistando por la bronca (por gente me refiero al afortunado, que poco le duró la felicidad del saldo de arriba que ligó).
En el medio del quilombo se metieron todos como quisieron. Las motos, especialmente, que andaban zigzagueando entre los carriles para ver si salían más rápido (como hacen siempre en realidad). Mientras tanto nadie se mueve demasiado, pero sí varían mucho en ritmo los bocinazos de los conductores hartos de haber viajado quince minutos a paso de hombre. ¿Apurados para llegar a dónde?
Todas las ventanillas y parabrisas resguardan caras de (como diría la gráfica del nuevo canal) “pisé una baldosa floja y me empapé”. Nadie respira tranquilo. No se ve ni una sonrisa, ni gente dialogando de otras cosas. Nadie que esté mentalmente fuera de esa situación, que la vea pequeña, estúpida y como un simple contratiempo. No. No hay un sólo conductor en todo ese paso lento que esté CANTANDO tras el volante. Todo, porque lo único que piensan es, los que van a trabajar al menos, que llegan tarde, y si llegan tarde pierden plata.
Mientras tanto, más de uno tira basura por la ventana como si el mundo fuera un tacho de basura que acepta residuos de todo color, tipo y tamaño. Colillas de cigarrillos, papeles descartables, botellas de plástico, envases de comida. Lo que sea, total, EL MUNDO ES NUESTRO, NO? Claro, como somos humanos y somos “racionales”, tenemos DERECHO a hacerlo. Así que adelante, a tirar la casa por la ventana. Pero la plata no!!! La plata es sagrada. Todo lo demás, al piso. No te importan las consecuencias, siempre y cuando tengas trabajo, nafta y tu carril se mueva de una vez por todas. Mientras tengas plata, el resto no tiene importancia, no?
Afuera hay gente que no tiene plata y la necesita, un porcentaje de ésta gente, si la consigue, la gasta en cosas que no importan o hacen daño, porque la vida es superficial y necesitamos lo que la tv nos dice, o las gráficas de la calle, o la radio… Quién es el que dice qué anunciar? Quién pone las publicidades a los ojos de todos? Yo? Vos? O alguien acaudalado? Con “poder” sobre algún medio? Por qué publicitan lo que se publicita? Porque hace bien? Porque es bueno? Porque es lo correcto? O porque les da más plata? Vos decime, quién elige lo que se te ofrece para que consumas? Y vos ves sólo lo que se te ofrece y consumís sólo lo que es público, porque el ser humano es cómodo y no ve más allá de lo que se le muestra, ni investiga, ni cuestiona la palabra que le cae de arriba. Ahora, para ganar más plata sí mueven el orto y protestan. Sí exigen más.
Hay demasiadas falacias prácticamente a la vista que se impusieron hace demasiado tiempo, pero nadie tiene el valor o las ganas o la voluntad de desmentirlas, porque implica un esfuerzo para lograr un cambio en algo que ya se volvió “natural”, cotidiano y es cómodo. Entonces ¿para qué voy a cambiar mis hábitos si me lo dan todo en bandeja? Lo que ellos quieren que consumas lo consumís, porque no te dan las GANAS para entender que hay algo MEJOR que hace BIEN y no te destruye, y es más FÁCIL seguir consumiendo lo que te es perjudicial.
El mundo estaba bien hasta que llegamos nosotros. No faltaba nada, el aire estaba limpio, el agua era potable y estaba en todos lados, el suelo era riquísimo en lo que se te ocurra. Pero la madre naturaleza cometió el grave error de darle más racionalidad y menos pelos al mono para que naciéramos, y a partir de ahí el mundo se fue al carajo. ¡Y aún todos tienen el descaro de decir que somos seres SUPERIORES a los que ya estaban de antes! Que supieron MANTENER el equilibrio, los recursos, la limpieza y la abundancia durante millones de años. MILLONES DE AÑOS. Que alguien me recuerde hace cuánto está el hombre “gobernando” y cómo está el mundo ahora. La Madre Naturaleza se revuelca en las hojas de los árboles podados cada año cuando hace cuentas.
Me da vergüenza ser de la misma raza que los que no lo quieren ver, ni entender, ni hacer un cambio. Vergüenza y asco.
[Continuará]
http://www.youtube.com/watch?v=jbtAQljNq7s