Miedo.

Miedo.

Me estoy quedando sin palabras, sin conclusiones. No ato demasiados cabos últimamente, ni consigo nuevos puntos de vista, ni me veo en otra parte. Tampoco avancé, es más, creo que retrocedí casilleros (estás en ventaja, no te aproveches de eso por favor). Siento que ya no tengo tiempo, que perdí el día, que quiero volver un poco atrás, que es diferente todo a todo. Los días que no sirvo a nada ni nadie son los que más me equivoco, trabo, te fallo. Son los días que  menos sonrío, y mal que me pese, se están haciendo largos. Me siento culpable de palabras que ya  no me pertenecen.

Me hace falta volver a los días normales y sentir que puedo escribirte sin miedo.

“I can’t do everything, but… “

“I can’t do everything, but… “

Si muestro una superficie y no todo lo que soy, puedo evitar arruinar las cosas buenas. Qué difícil es trazar esa línea…
Algunos esfuerzos por ser mejor siguen sin dar frutos. Lo que angustia es que esos esfuerzos por cambiar pasan desapercibidos, y es como si nunca lo intentara. Como si me diera lo mismo.
No me da lo mismo.

Días más o menos.

Días más o menos.

“Hay días bárbaros, en los que te dan ganas de hacerle pitocatalán a la tristeza.  Porque todo todo está bien.”

Trato de aferrarme a ese tipo de ideas en horas apagadas, cuando las cosas van lento o simplemente no van. No me gusta poner en tela de juicio las cosas que puedo llegar a hacer, porque no soy así, sé que puedo hacer lo que me proponga. Pero algunos días me inundan y freno un poco. Dejo de pensar enseguida y HAGO. Hago sin pensar. Es la mejor manera que conozco para que el pesimismo no me gane la partida.

TP & Conclusiones.

TP & Conclusiones.

Todo lo que hago, elijo hacerlo. Lo hago todo con gusto, soy parte de cosas que generan y contagian el bien y el desinterés, que sólo quieren provocar ansias de progreso. Soy parte de cosas que tienen futuro porque se las labura con ganas, esfuerzo, voluntad y más que cualquier otra cosa: CONVICCIÓN. Convicción de que se puede si se plantea. De que cualquier cosa es posible, de que no existen obstáculos, “no hay techo más del que se crea cuando dejás de empujar hacia arriba” (para parafrasear a una mujer muy sabia). Tengo al lado gente que no sólo comprende este estilo de vida (a mi concepción; mal llamado manera de pensar) sino que lo comparte y disfruta sin siquiera analizarlo! Sin siquiera detenerse, cada tanto, como para saborearlo un poco más, a afirmar que son felices y que lo que realmente importa es otra cosa. Es ALGO MÁS.

Volar, el sueño de los hombres y los pájaros enfermos.

Volar, el sueño de los hombres y los pájaros enfermos.

“Hay personas tan delgadas”- escribía- “que a veces las arrastra el viento”. Pensé que se trataba de un delirio de ella pero al llegar, efectivamente, a Sri Lanka pude ver como las personas delgadas volaban y se trasportaban de esa manera, llevadas por el viento. Sino había viento solo daban grandes saltos, ya que su ligereza les permitía mantenerse un largo tiempo en el aire. Uno puede darse cuenta quien es extranjero y quien no, en esta ciudad con solo mirar el cielo. Yo me sentía muy extraño, no podía volar ni saltar lejos. El encargado del hotel me contó (sostenido por su cinturón al mostrador) que todas las personas de la ciudad eran livianas por que su dieta se basaba en “Kalac”, una especie de cereal que quema las grasas del cuerpo y disminuye el exceso de agua. Sri Lanka era un lugar como todos los demás del mundo, con casas, edificios, calles, autos, mujeres, hombres, niños, pobres, ricos. La única diferencia era que todos eran tan delgados que volaban o flotaban. Y además lo utilizaban para ahorrar dinero en transporte. Por eso las empresas de transporte allí no tiene mucho éxito, sino fueran por los turistas quebrarían.
Tenia que encontrar a Olivia a las cuatro en la plaza Arular. Así lo había dicho ella en su carta.
Estuve allí, eran las tres cincuenta y cinco cuando Olivia llego desde el cielo, su cabello flameaba y ella sostenía su vestido para que no se volara, su cuerpo delgado paresia estremecerse con la delicada brisa. Bajo ante mí con una tímida sonrisa, ató el lazo de su vestido al banco en el que estaba sentado y me dijo, graciosamente “¡Viste! que no mentía”.

6.

6.

Me gusta esta costumbre de los días seis, que nos haya caído ése día para ser nuestro. Me gustan nuestros planes, saber que compartimos cosas, que nos contamos todo, que no hay secretos. Me gusta que me cuides, aún de esa manera silenciosa tan particularmente tuya. Me encanta cómo me haces sentir cada vez que te miro a los ojos. Tu lado infantil cuando se junta con el mío y hacen desastre. Tu sonrisa al verme deja caer mis inseguridades, las asesina por completo. Esa ansiedad cuando te espero, donde sea. Amo llegar a vos, siempre. Y espero seguir haciéndolo, de la mejor manera que me salga.

120 días junto a vos.

2 de septiembre

2 de septiembre

Son las 3.14 am. Me colgué despierta, me pasa por ponerme a ver Luna de Avellaneda… Hacía mucho que no la veía, ya casi no me acordaba cómo era, y es una película maravillosa. No quise darme el lujo de irme a dormir sin recordarla. Y ahora no quiero irme a dormir sin escribirte lo feliz que soy, y que todos los días me tomo un ratito para entender todo lo que tengo y lo suertuda que soy al tenerlo. Al tenerte a vos, que no sé dónde estuviste toda mi vida, dónde te escondías, pero supongo que tenía que encontrarte así, a esta edad, toda rota y mal fabricada, con el corazón cosido y emparchado, para dártelo, porque es un corazón vivo. Vivísimo. Y sí, tenía que ser así, aunque no creas en el destino. Yo no sé si creo en el destino, pero sí sé que encontrarte no fue casualidad. No pudo haber sido casualidad.

Cosas que quizá no sepas.

Cosas que quizá no sepas.

Que sos una de las cosas más lindas que me pasó en la vida. Que agradezco al dios que corresponda haberme puesto en tu camino. Que sos más de lo que pensás y siento más de lo que digo. Que me muerdo los labios cuando estoy al borde de un ataque de expresión. Que me haces sonreír como nadie jamás lo pudo hacer.

Que aún cuando estoy molesta por estupideces, soy más feliz porque estoy con vos.

Nunca más.

Nunca más.

Me importa poco y nada lo que haga el mundo, porque no me afecta. No me interesa. Si entre ellos se quieren matar, putear, robar, allá ellos. A mí me tocan días con gente alucinante, o al menos eso pensaba. Realmente me sorprende el hecho de que NO ME SORPRENDA, supongo que alguna parte de mí lo venía esperando hace un tiempo. Pero esperándolo en la teoría, no creí que lo haría CONMIGO realmente. En fin, la gente nunca deja de sorprenderte, no?! Pero si crees que me voy a quedar sentada acá sin que las cosas cambien, pensá de nuevo. No me gusta la mentira, no me gusta que me oculten cosas y mucho menos me gusta que después de todo eso que se hagan los pelotudos. O peor aún! Que me tomes de pelotuda.

Si querés mi confianza andá, agarrala del tacho de basura.

No te importa (1)

No te importa (1)

Hoy mientras viajaba en colectivo me llegó un mensaje de mi compañía de celular para avisarme que me hizo la carga del saldo del mes. Me descontó seis pesos por la carga S.O.S. que hice el sábado, pero además de eso me descontó dos pesos extra por las 48 horas que pasaron entre el uso de esa carga S.O.S. y la carga del mes de hoy. Unos minutos más tarde llega a mis oídos la voz de un chico que viajaba atrás mío contándole al amigo que su compañía (la misma que la mía) le regaló cinco pesos de saldo, vaya uno a saber por qué. Re contento estaba! Así arranqué hoy a pensar, con algo tan banal y estúpido como cinco o siete pesos de saldo regalados o descontados, que realmente no me interesan, en el medio de una autopista medio tapada por el tráfico y rodeada de gente chistando por la bronca (por gente me refiero al afortunado, que poco le duró la felicidad del saldo de arriba que ligó).

En el medio del quilombo se metieron todos como quisieron. Las motos, especialmente, que andaban zigzagueando entre los carriles para ver si salían más rápido (como hacen siempre en realidad). Mientras tanto nadie se mueve demasiado, pero sí varían mucho en ritmo los bocinazos de los conductores hartos de haber viajado quince minutos a paso de hombre. ¿Apurados para llegar a dónde?

Todas las ventanillas y parabrisas resguardan caras de (como diría la gráfica del nuevo canal) “pisé una baldosa floja y me empapé”. Nadie respira tranquilo. No se ve ni una sonrisa, ni gente dialogando de otras cosas. Nadie que esté mentalmente fuera de esa situación, que la vea pequeña, estúpida y como un simple contratiempo. No. No hay un sólo conductor en todo ese paso lento que esté CANTANDO tras el volante. Todo, porque lo único que piensan es, los que van a trabajar al menos, que llegan tarde, y si llegan tarde pierden plata.

Mientras tanto, más de uno tira basura por la ventana como si el mundo fuera un tacho de basura que acepta residuos de todo color, tipo y tamaño. Colillas de cigarrillos, papeles descartables, botellas de plástico, envases de comida. Lo que sea, total, EL MUNDO ES NUESTRO, NO? Claro, como somos humanos y somos “racionales”, tenemos DERECHO a hacerlo. Así que adelante, a tirar la casa por la ventana. Pero la plata no!!! La plata es sagrada. Todo lo demás, al piso. No te importan las consecuencias, siempre y cuando tengas trabajo, nafta y tu carril se mueva de una vez por todas. Mientras tengas plata, el resto no tiene importancia, no?

Afuera hay gente que no tiene plata y la necesita, un porcentaje de ésta gente, si la consigue, la gasta en cosas que no importan o hacen daño, porque la vida es superficial y necesitamos lo que la tv nos dice, o las gráficas de la calle, o la radio… Quién es el que dice qué anunciar? Quién pone las publicidades a los ojos de todos? Yo? Vos? O alguien acaudalado? Con “poder” sobre algún medio? Por qué publicitan lo que se publicita? Porque hace bien? Porque es bueno? Porque es lo correcto? O porque les da más plata? Vos decime, quién elige lo que se te ofrece para que consumas? Y vos ves sólo lo que se te ofrece y consumís sólo lo que es público, porque el ser humano es cómodo y no ve más allá de lo que se le muestra, ni investiga, ni cuestiona la palabra que le cae de arriba. Ahora, para ganar más plata sí mueven el orto y protestan. Sí exigen más.

Hay demasiadas falacias prácticamente a la vista que se impusieron hace demasiado tiempo, pero nadie tiene el valor o las ganas o la voluntad de desmentirlas, porque implica un esfuerzo para lograr un cambio en algo que ya se volvió “natural”, cotidiano y es cómodo. Entonces ¿para qué voy a cambiar mis hábitos si me lo dan todo en bandeja? Lo que ellos quieren que consumas lo consumís, porque no te dan las GANAS para entender que hay algo MEJOR que hace BIEN y no te destruye, y es más FÁCIL seguir consumiendo lo que te es perjudicial.

El mundo estaba bien hasta que llegamos nosotros. No faltaba nada, el aire estaba limpio, el agua era potable y estaba en todos lados, el suelo era riquísimo en lo que se te ocurra. Pero la madre naturaleza cometió el grave error de darle más racionalidad y menos pelos al mono para que naciéramos, y a partir de ahí el mundo se fue al carajo. ¡Y aún todos tienen el descaro de decir que somos seres SUPERIORES a los que ya estaban de antes! Que supieron MANTENER el equilibrio, los recursos, la limpieza y la abundancia durante millones de años. MILLONES DE AÑOS. Que alguien me recuerde hace cuánto está el hombre “gobernando” y cómo está el mundo ahora. La Madre Naturaleza se revuelca en las hojas de los árboles podados cada año cuando hace cuentas.

Me da vergüenza ser de la misma raza que los que no lo quieren ver, ni entender, ni hacer un cambio. Vergüenza y asco.

[Continuará]

 

http://www.youtube.com/watch?v=jbtAQljNq7s

Dije ‘siempre’.

Dije ‘siempre’.

Quién diría? Que escribir sería como chupar el veneno de la serpiente que me acaba de morder y esperar salvarme. A ver si puedo nadar hasta la superficie de la angustia y empujarla para abajo, hacerla a un lado, no ser ni un poco menos feliz que siempre.

Haré el intento. Pero sabé que me duele en lo más profundo.

6.

6.

La combinación de tu risa y la mía es el sonido más hermoso que escuché alguna vez en mi vida.

Hoy fueron 3 perfectos meses con vos. Te quiero mucho más del te quiero que te digo o del que llegás a interpretar.

Gracias por darte a conocer.

Tristezas. Decepciones. Desesperanza.

Tristezas. Decepciones. Desesperanza.

Hoy me quedó la cabeza en modo seguro, como cuando encendés la pc para hacer alguna cosa rara del sistema, viste? Así todo el día, mirando para afuera en el colectivo pensaba: las paredes están todas grafiteadas, las veredas rotas por todos lados, los cordones sucios porque la gente piensa que el mundo es un gran tacho de basura (y no pasa un día en el que no vea a alguien tirando algo por la ventana), las calles están llenas de pozos, en todos lados, en general. La gente sale a la mañana con cara de rutina, con incercia en los ojos, con bronca en la comisura de los labios y no debería ser así. Nadie disfruta nada y todos se la agarran con todos. Eligen dónde trabajar por plata, y dejan de buscar lo que quieren cuando el colchón de billetes ya les sostiene el culo. Después sólo les queda mirar con el ceño fruncido arriba de los colectivos a la mujer con los hijos pequeños o la señora con las bolsas que tienen prioridad para el asiento. O algún señor con bastón. Y lo peor de todo es que nadie tiene pudor, conciencia ni ganas de que las cosas sean de otra forma. Todos están refugiados en un “y bueno, es así…” porque están CÓMODOS ahí, porque el cambio significa ESFUERZO y CONCIENCIA, significa PENSAR un poco más allá de lo que hoy vivimos. Y pienso lo mismo no sólo respecto a lo laboral, sino a los hábitos alimenticios, a la política, a los vicios y a los medios. Pero eso es para desarrollar otro día, con más tiempo, supongo…

La gente piensa que el humano es el ser superior, el más evolucionado, el que tiene más derechos; no podrían mentirse más a sí mismos aún si pudieran, porque el humano no tiene ni derecho de piso en el planeta, porque las especies y la evolución venían bárbaro en equilibrio, abundancia, armonía. Somos el peor error de la madre naturaleza: cuando decidió darle la razón al mono. Así estamos ahora, sin aire limpio, quedándonos sin agua, matando a las especies que nos dieron TODO lo que tenemos, sin cuidarlas, sin sanarlas, sin tener el MÍNIMO respeto por TODO lo que nos rodea y TODO lo que nos hizo SOBREVIVIR tantos años. No hay respeto ni conciencia ambiental. Eso es lo que más me entristece de todo, y lo que más me avergüenza de ser humana.

Lo agridulce.

Lo agridulce.

Tengo mucho que pienso y siento, pero callo. Cosas que a veces me abruma no poder decir y me lloran sin que lo veas porque me convenzo de que es mejor que así sea. Siento muy fuerte y me sobrepasa, y sé que no temo más de lo que siento, pero sí de lo que pueden mi voluntad y mi experiencia.
Si alguna de estas noches no pudiera esconder mis lágrimas, te pido me dejes desahogarlas en tu hombro y en silencio, que prometo hablar cuando junte coraje para mirarte a los ojos y decirlo.

Progresos.

Progresos.

Cada uno tiene sus tiempos para las cosas. Yo por eso nunca funcioné bien bajo presión, y me dejé inhibir más y
más paralelamente con la presión que se me aplicaba. Pero siempre creí que sola iba a llegar a donde quería, sólo
necesitaba mis tiempos. Y aún camino tranquila por esa senda. Con paciencia se ganan las cosas, y haber llegado
sola a ciertas acciones y actitudes me enorgullece y me saca una sonrisa de alivio. Sí, de alivio, porque después de
años de presión ajena, me presioné sola, y eso es peor. Y me puse nerviosa el doble, y me encerré en quien no
quiero ser queriendo creer que no cambiaría jamás. Pero descubrí que no es así, que es cuestión de paciencia y
esperar, de tiempo, de generar confianza, de sentirse BIEN, de hacer. Y yo me siento bien y hago.

Está bueno no andar buscándole las piedras al camino. El mío está cada día más lindo, y le sonrío, lo disfruto, lo
miro. Lo analizo un poco para ver si puedo sacarle jugo. Le juego sin riesgos, lo cuido. El camino perfecto no existe,
no lo busco ni lo espero; las imperfecciones son lo que hacen especial el hecho de poder llegar a disfrutarlo sin excusas.